Hace más de 30 días que soportamos un calor excepcional: del 15 de junio al 15 de julio no hay precedentes de los registros históricos de un episodio tan persistente, ni en Cataluña ni en buena parte de Europa. Las consecuencias ya se hacen evidentes. Los grandes incendios forestales son un ejemplo claro. El fin de semana llegarán algunas tormentas y las temperaturas podrían recular ligeramente, pero continuarán muy por encima de lo que tocaría. Tendremos que esperar a los últimos días de julio para ver si, finalmente, se produce un cambio de patrón.