La tecnología predictiva y la planificación local, claves para proteger los municipios


 

Los recientes episodios de lluvias torrenciales y la sequía persistente evidencian la necesidad de actuar con inmediatez, coordinación y anticipación ante los riesgos climáticos. Coincidiendo con el Día Internacional contra el Cambio Climático, se impone una reflexión sobre la necesidad de dotar a los municipios de soluciones de inteligencia predictiva y digitalización para proteger las infraestructuras críticas, los servicios esenciales y la ciudadanía.

El Día Internacional contra el Cambio Climático, que se celebra cada 24 de octubre, pone de manifiesto la magnitud del reto hídrico en Cataluña, un territorio donde la convivencia entre períodos de sequía estructural y episodios de precipitación torrencial muestra la paradoja del agua. Esta alternancia extrema tiene una explicación física directa avalada por la ciencia: según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la capacidad de la atmósfera para retener vapor de agua aumenta, como mínimo, un 7 % por cada grado de calentamiento. Este fenómeno hace que la atmósfera acumule mucha más humedad antes de descargarla, lo que intensifica la precipitación acumulada en intervalos muy cortos y eleva directamente la frecuencia y la gravedad de las inundaciones fluviales, pluviales y costeras.

Esta mayor intensidad de las lluvias se traduce en una factura económica devastadora para el territorio. En Cataluña, la magnitud de esta vulnerabilidad queda patente en la huella del temporal Gloria, que generó daños por valor de 456,9 millones de euros —de los cuales, un 49,4 % afectaron directamente a equipamientos municipales—, o la dana de 2019, con un impacto estimado de 144,8 millones de euros. Más recientemente, los aguaceros de este octubre de 2026 han obligado al Gobierno de la Generalitat a aprobar un paquete urgente de 75 millones de euros para paliar los daños en infraestructuras y actividad local. Estas cifras confirman que la gestión predictiva es la principal garantía de seguridad para la ciudadanía y, al mismo tiempo, la única vía para evitar que los fenómenos extremos comprometan el futuro económico de las comunidades locales.

Para convertir esta prevención en una realidad operativa, la clave reside en dotar a los municipios de tecnología de alta precisión capaz de actuar antes de que se produzcan los daños. Como actor estratégico en el ciclo integral del agua, Veolia acompaña a los gobiernos locales en la implantación de sistemas multirriesgo de alerta temprana que integran en tiempo real datos de radares meteorológicos, estaciones de monitorización, niveles de los ríos, sensores hidráulicos y cámaras municipales. Mediante algoritmos de inteligencia predictiva y modelos de gestión a muy corto plazo, estas herramientas permiten anticipar el impacto de los episodios extremos sobre el tejido urbano, con lo cual facilitan la activación rápida y coordinada de los planes de actuación municipal y de los centros de emergencias.

«La revisión del Plan INUNCAT obliga a los 947 municipios de Cataluña a disponer de planificación de protección civil y de herramientas de previsión en tiempo real»

Esta capacidad de anticipación resulta especialmente relevante ante un marco normativo cada vez más exigente. La modificación del Reglamento del dominio público hidráulico mediante el Real decreto 665/2023 refuerza la necesidad de identificar y gestionar con precisión las zonas expuestas y de limitar determinados usos. Paralelamente, la revisión del Plan INUNCAT hace obligatoria la planificación de protección civil en los 947 municipios de Cataluña y establece una evaluación del riesgo basada en cuatro niveles oficiales, lo que obliga a los ayuntamientos a contar con herramientas de previsión y planes de actuación actualizados para proteger a la población.

La planificación a escala local se enmarca, también, en el tercer ciclo de evaluación y gestión del riesgo de inundación de las cuencas internas de Cataluña, que la Agencia Catalana del Agua lleva a cabo para el período 2028-2033 y que incorpora, por primera vez y de manera expresa, las inundaciones pluviales urbanas. En este contexto, se han identificado 44 nuevas áreas de riesgo potencial significativo de inundación (ARPSI) pluviales, que afectan a 204 municipios. Esto requiere que las administraciones locales dispongan de mapas de peligrosidad y riesgo de inundación (MAPRI) y que desarrollen medidas de drenaje sostenible (SUDS) y soluciones basadas en la naturaleza.

«La anticipación mediante sistemas de alerta temprana y digitalización es la mejor garantía para mantener la continuidad de los servicios esenciales en los pueblos y en las ciudades»

Esta apuesta por la resiliencia se traduce en proyectos concretos desplegados por Veolia en todo el territorio catalán, desde los sistemas de alerta temprana de Martorell con integración de cámaras de tráfico, además de los de Sitges y Sant Pere de Ribes, en el marco del PERTE A-MEDI, hasta los de Rubí, mediante el PERTE e-READAPTA, y Manlleu, a través del proyecto europeo REHUBS del programa Horizon Europe. Además, la compañía asume la gestión de más de 150 contratos de operación y mantenimiento de redes de alcantarillado en Cataluña.

Esta estrategia digital y tecnológica se canaliza a través de la red de centros operativos Hubgrade, especializados en ámbitos clave como la ciberseguridad, la gestión de datos, el drenaje urbano y la resiliencia tanto en agua como en energía. Esta visión digital se complementa con la colaboración en los trabajos de planificación que desarrolla la Agencia Catalana del Agua, entre los que se encuentran la actualización de la evaluación preliminar del riesgo (APRI) y los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación (MAPRI) del tercer ciclo, así como la redacción de estudios sobre alternativas para reducir el riesgo de inundación en las Tierras del Ebro.

Mediante este acompañamiento integral —que abarca desde los estudios hidrológicos iniciales y la planificación normativa hasta la digitalización, la gestión avanzada de las redes de alcantarillado y los sistemas de alerta a la población—, se facilita que las administraciones locales construyan municipios más resilientes y mejor preparados para afrontar los retos climáticos.